Sobre la actualización de la doctrina militar
Introducción.
Siempre me ha parecido relevante el valor de la doctrina dentro del ámbito educativo militar y por tal razón me pareció interesante el artículo del Mayor Hassan Kamara del USARMY gracias a quien podemos observar el proceso de reorganización constante que ha sufrido la escuadra de infantería o de fusileros como la conocemos en Guatemala.

Sus observaciones y conclusiones han provocado la reflexión de quien escribe estas líneas en el sentido siguiente: quizás es demasiado traumático plantear un proceso de transformación a partir de las grandes unidades, cuando los líderes en el ejercicio genuino de su responsabilidad no perciben suficientemente bien cuáles serán los beneficios institucionales.

Quizás invertir la propuesta podría proveer mayor certeza y seguridad viabilizando la necesidad de mejorar, transformar o modernizar la fuerza; por tal razón este documento incluye una síntesis de los aportes del artículo publicado por el Mayor Kamara acompañados de algunos apuntes referentes al Diseño de Fuerza por Capacidades, la experiencia de la escuadra de fusileros en el Ejército de Guatemala y algunas conclusiones.

Con ello extendemos la invitación a otros militares o civiles que desempeñan funciones dentro de las instituciones de defensa o seguridad a discutir sobre el tema a fin de alcanzar mejores resultados en tan importante tema de interés.

Desarrollo:
Sobre la publicación del Mayor Hassan Kamara (Kamara, 2018).
Su análisis parte de la escuadra de fusileros de la segunda guerra mundial, misma que contaba con doce (12) elementos distribuidos en un comandante o líder de escuadra, un segundo al mando, tres fusileros automáticos y siete fusileros, dos de los cuales ejercían la función de exploradores o de reconocimiento (Department, 1943).

Esta escuadra era parte de un pelotón de infantería junto a otras tres escuadras, su organización se basaba en un componente de mando y control, una base de apoyo de fuego automático, limitado reconocimiento y maniobra; al respecto debemos enfatizar no solo el número de sus elementos sino la posibilidad que tenia de realizar reconocimiento.

Hablamos del sistema de identificación de blancos, selección de rutas y campos de tiro que para la época y las capacidades del enemigo se requerían, mismas que se basaban casi con exclusividad en la observación directa dentro del campo de batalla además de un eficiente sistema de mando y control basado en el principio de unidad de mando.

Dicha escuadra era capaz de ser transportada por lanchas de desembarco, camiones de transporte o de aviones, tal es el caso de la LCBP (landing  Craft  Vehicle and personel) que era capaz de colocar en la playa a una escuadra completa, la razón es porque esta pequeña unidad era organizada y entrenada para ser desembarcada y luego transportada hasta la línea de partida o lo más cerca posible de ella.

No fue hasta que finalizo la Segunda Guerra Mundial, que dicha organización fue cuestionada con miras a mejorar su organización y desempeño operacional en base a las nuevas capacidades logísticas, tecnológicas y los nuevos influjos sociales en el escenario nacional; esto sucedió en Fort Benning durante la Conferencia de Infantería del año 1946.

De esta experiencia se extrajeron algunas lecciones aprendidas, las que derivaron en una propuesta de organización que perdura salvo algunas variantes, hasta el día de hoy; así nació la escuadra de fusileros de nueve (9) elementos, compuesta por un líder de escuadra y dos jefes de equipo de combate, cada equipo de cuatro soldados de infantería.

Los criterios para tal cambio derivan de las siguientes conclusiones según cita el Mayor Kamara: solo el pelotón es capaz de hacer fuego y maniobra y que se pudo comprobar que un líder en combate no es capaz de controlar y dirigir a más de ocho elementos, esto en cuanto al tema operacional; en el tema logístico se concluyó que el proceso de reemplazos es menos traumático si se trata de menor cantidad de personal.

En cuanto a lo tecnológico se visualizaba que el avance mismo de la tecnología proporcionaría mejores armas y comunicaciones lo cual proveerá un efecto similar o mayor con menor cantidad de hombres y así nació la escuadra de nueve hombres; paso su prueba en Viet Nam en donde los medio de transporte como el helicóptero le imprimieron mayor flexibilidad y adaptabilidad convirtiéndola en una respuesta de gran valor táctico a un conflicto de naturaleza no lineal.

Reflexiones anticipadas.
Luego de ver su desempeño en otras guerras como la de Tormenta del Desierto, Afganistán, etc. nuevamente es cuestionada la organización de la escuadra de fusileros y nos damos cuenta que el futuro seguirá mostrando un teatro de operaciones cada día más complejo, La batalla seguirá siendo irregular y cada vez más urbana; irrestricta como dirían los teóricos chinos de la guerra (López, 2015).

En donde los ejércitos o fuerzas armadas seguirán teniendo un papel preponderante y su desempeño debe seguir dentro de parámetros legales internos e internacionales mientras los vectores de amenaza se esconden y diluyen dentro de otros fenómenos sociales y/o económicos instrumentalizados por un actor de reciente aparecimiento como lo es el crimen organizado transnacional.

En su investigación Kamara alienta a buscar respuestas de mejora en la tecnología disponible, misma que pueden aportar nuevas y mejores capacidades a la escuadra como los sistemas electrónicos y no tripulados de vigilancia lo cual constituye una invitación a pensar en recuperar la función de reconocimiento y con ello incrementar su reorganización o pensar en alternativas como la infantería Strike, tipo fuerzas especiales o infantería liviana.

El Diseño de Fuerza por Capacidades
Lo cierto es que se deben anticipar modelos más eficientes y efectivos de organización lo cual nos hace pensar en el Diseño por Capacidades (Raza, 2004); sumar características de movilidad y transporte, inteligencia vigilancia y reconocimiento, incrementar la  potencia de fuego, y mejoras en mando y control harán la diferencia en la transformación no solo del perfil organizativo de la fuerza sino en el pensamiento estratégico militar como nunca antes.

El Diseño por Capacidades, a diferencia de los modelos anteriores no depende de la organización para el combate, el cual conocemos como el ajuste de los medios disponibles para dotar a las unidades de los recursos necesarios para el cumplimiento de una tarea; más bien los incluye dentro de la ecuación de capacidades en donde alinea estructura de fuerza (organización, entrenamiento, comando y control, potencia de fuego, etc.) con elementos llamados reguladores como las leyes y la doctrina para finalmente agregar el modo de empleo.

Tampoco depende de la clara definición de amenaza, este por el contrario se inscribe dentro del concepto de Áreas de Misión, es decir la caracterización y definición de un problema de seguridad que requiere una atención desde la perspectiva de la Defensa Nacional con el propósito de generar un efecto de cambio en las condiciones iniciales.

La experiencia guatemalteca, la escuadra de fusileros.
Volviendo a la escuadra de fusileros y su organización, tema que permitió esta reflexión, debemos revisar la historia de empleo dentro del Ejército de Guatemala, en nuestro caso pudimos observar por más de treinta años que la organización de nueve elementos fue solamente un referente que facilito la administración en cada una de nuestras unidades, puesto que las necesidades de empleo dentro de un contexto de lucha irregular demando otro tipo de respuesta.

En nuestra experiencia fue la patrulla (Militares, 1987); en la mayoría de veces el promedio fue doce elementos y hasta el día de hoy dicho concepto de organización y empleo resulta ser tan flexible y adaptable que continua siendo la manera de empleo de nuestras unidades ya sean patrullas de reconocimiento, de seguridad o sustituyendo el equipamiento tradicional por palas, bombas de agua, etc. para otro tipo de empleo subsidiario.

Además, que los medios de transporte disponibles hoy en día (capacidades civiles adaptadas) permiten su transporte con mucha facilidad y comodidad, por lo que la reflexión seria la siguiente: al aplicar el concepto de Diseño de Fuerza a la escuadra de fusileros estaremos potencializando sus posibilidades de empleo y desempeño.

Conclusión.
Esta metodología permitiría a las fuerzas armadas de cualquier país enfocar la atención y los recursos financieros en una solución de bajo costo y resultados con mayor impacto (eficiencia) además de alentar a los planificadores y diseñadores a conducir un proceso de reconversión de largo plazo (eficacia) en el resto de la organización militar debido al aliciente que producirían dichos resultados.

Invertir el orden de las transformaciones en doctrina militar puede ser beneficiosos cuando los cambios en el mundo y en el conflicto señalan dos elementos que las condicionan; el primero citado por el General Milley cuando dice que debemos escoger entre el cambio o la derrota y particularmente pienso que otro obstáculo al desarrollo institucional ocurre cuando por temor vemos amenazada nuestra posición dentro de la organización.

Ni lo primero es determinante ni lo segundo es permanente, el cambio si es constante.

Coronel Erwin Fernando Alvarez Aguilar
Maestro en Seguridad Nacional.


Bibliografía

Aguilar, E. F. (2014). La Planificación Estratégica por Capacidades como herramienta de respuesta al escenario de la Seguridad Multidimensional. Mexico D.F: CESNAV.
Army, U. (1990). Manual de Campo 100-20 Military Operations in Low Intensity Conflict. Washington: Headquarters Departments of the Army and Air Force.
ARMY, U. (2003). Leccion de Organizacion del Ejercito de los EE.UU. EE.UU: TRADOC.
Department, U. W. (1943). Soldier's Guide. Washington.
Kamara, M. H. (2018). Un nuevo planteamiento para la escuadra de fusileros de infanteria del Ejercito de EUA. Military Review, 12.
Lind, W. (1989). The Changing face of War into the Fourth Generation. Military Review, 2-11.
López, T. C. (2015). LA GUERRA IRRESTRICTA. CEEAG, 13.
Militares, C. d. (1987). Manual de Patrullas. Guatemala: CEM.
Raza, D. S. (2004). Proyecto de fuerza para una era de transformación. Washington: CHDS.





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