Con Gratitud…
Como diría mi Papa, No hay fecha que no se llegue o plazo que no se cumpla, y Dios ha hecho todas las cosas hermosas en su tiempo, la gloria y la honra sean solo para el.
El tiempo de guardar el uniforme y las botas que condujeron mis pasos dentro del Ejercito de Guatemala por mas de treinta y tres años ha llegado, y debo decir que soy afortunado por la oportunidad que el Señor me dio, incluyendo este día, porque puedo testificar juntamente con mi Esposa y mis tres hijos que terminamos la carrera con gozo, alegría y un profundo agradecimiento por todas las cosas que recibimos.
Hoy quiero dar gracias¡¡¡
Gracias por la oportunidad que tuve de pararme sobre las huellas de militares ejemplares y valientes, entre muchos: Kaibil Balam que dio su vida para proteger a la nación, Rafael Carrera que al crear la Republica la termino salvando, a los generales Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados quienes institucionalizaron nuestros principios y valores, el coronel Enrique Peralta Azurdia, Gral. Ríos Montt y Gral. Mejía Victores quienes en su momento encabezaron acciones para reestablecer la institucionalidad en el país; a los Sargentos Hall y Araneda.
Y muchos otros mas, hasta llegar al año 1,987.
Gracias porque nos graduamos al momento de emitirse la directiva que nos ayudo a transitar del esfuerzo operacional a la vida de cuartel, que nos enseño sobre liderazgo profesional, administración eficiente, entrenamiento orientado a la ejecución y que nos dejo la tarea de construir un modelo de planificación centralizado y ejecución descentralizada, doy parte que cumplimos cuando lanzamos el Sistema Integrado de Planificación y Gestión del Ejercito.
Gracias al Sgto. de Batallón a quien consideraba el mejor cadete que había conocido, el me sorprendió al mandar firmes y darle parte al Sgto. De batallón de la promoción que estaba a punto de graduarse, aun con gorra verde, dije dentro de mi ¿hay otro mejor que el Sargento? aprendí el valor de la jerarquía la obediencia y el respeto.
Gracias a mi comandante de pelotón en la cuarta compañía de caballeros cadetes que me dio una lección, como enseñar a los mas nuevos, cuando tomo un cartucherin y un par de tiros y nos enseño como se cocían, aprendí cual es el papel de un buen líder, enseñar.
Gracias a mi instructor de patrullas que, en medio de una noche obscura, cuando las estrellas que siempre brillaban se opacaron al no poder organizar la misión, me abrió una puerta y esa noche hizo que surgiera en mi corazón el fuego por lo que seria mas tarde mi pasión ¡la planificación!, esa patrulla si cumplió con la misión.
Gracias al oficial de operaciones que afirmo esta vocación en mi, recuerdo que casi con imprudencia increpé la decisión de abandonar una posición que había cobrado sangre y vidas de soldados valientes; la respuesta que me medio fue mi primer contacto con la Estrategia, aprendí que algunos tienen que aprender a levantar la mirada y ver mas allá, también entendí que seria duro enfrentar esta responsabilidad.
Gracias a mi ejecutivo de compañía y al sargento de mi pelotón en el área de operaciones, cuando me enseñaron todo lo que los manuales no decían, me otorgaron el regalo de la experiencia …. ¡luego de algunas bromas!
Gracias al Sr. Jefe de Estado Mayor de la Defensa Nacional que sin conocerme, decidió que podría ser buena tierra y me envió a mi primer curso en el extranjero, siendo subteniente aun; me otorgo dos regalos, responsabilidad y confianza, además que expandió mi visión profesional.
Gracias al que hizo posible que pudiera aprender de oficiales del Alto Mando del Ejercito temas políticos y estratégicos, ahí pude presenciar eventos históricos y aprendí que las grandes decisiones requieren conocimiento, experiencia y valor, ¡aprendí que se trata de algo mas que llevar la maleta del jefe¡
Gracias a la lección que recibí de mi comandante en el CAYOEK, porque me hizo entender que las palabras del comandante de compañía en boca del oficial de Estado Mayor adquieren una connotación superior, me enseño que debería madurar y asumir mi nueva responsabilidad; por cierto, hubiera preferido ser arrestado en lugar de la reflexión¡¡, eso me hizo sentir peor.
Gracias a todos mis profesores, especialmente al que me enseñó sobre la naturaleza estratégica de la economía.
A mis instructores que hicieron de mi un oficial. Como paracaidista aprendí a seguir procedimientos, a revisar cinco veces y repasar otras cinco, a dar la orden y a supervisar de principio a fin, como Kaibil aprendí que es imposible cumplir con la misión en soledad, me enseñaron a confiar y trabajar en equipo y a resistir ¡la mente domina al cuerpo!
Gracias por cada puesto, por cada responsabilidad y jerarquía alcanzada y al repasar cada una de estas experiencias estoy seguro que lo mas importante no es lo que fui o cuantos galardones alcance, sino lo que pudimos hacer y construir para el Ejercito de Guatemala, pienso en los aportes a la institucionalidad, a la gestión y a la operatividad de nuestras unidades.
Agradezco nuevamente al Señor la bendición que me dio, por dejarme ser soldado, porque desde que tuve memoria lo quise ser; por permitirme formar y sostener una familia junto con mi esposa Maribel, verdaderamente hemos sido afortunados y hoy cuando apenas termino de arreglar mi uniforme y veo las condecoraciones y distintivos con los cuales me ha honrado la institución… pienso…¡¡
¡Dios ha sido bueno en gran manera! me ha dejado tener un testimonio en ellas, el testimonio del deber cumplido, de la herencia institucional de la cual he sido objeto y de la vida de mi familia que hoy puede ser distinta gracias al esfuerzo y sacrificio de muchos otros soldados que, como yo, humildemente entregamos nuestra vida al cumplimiento de nuestro juramento ¡A LA REPUBLICA!
Finalmente, nada hubiera sido posible sin unos padres que nos ofrendaron a temprana edad, apoyando nuestras ilusiones y objetivos, a quienes esperamos honrar su memoria con este breve y sencillo homenaje; y como no…. a mi amada esposa Maribel, quien se ha comportando a lo largo de este tiempo como un soldado de invierno, sin abandonar su puesto de servicio (a mi lado) y otras veces como un firme mariscal de campo, al enfrentar en soledad los problemas de casa.
Sabes¡¡¡ este es nuestro momento, compartir juntos el fruto de nuestro trabajo, como dice el libro de Eclesiastés, te amo y mucho…. a Luis Fernando, María Andree y María Fernanda les recuerdo que son amados y son nuestra bendición, han sido la razón y el combustible de cada día; recuerden esto, no somos como los que retroceden, nosotros tenemos fe y por duras que sean las circunstancias jamás nos daremos por vencidos; y Dios quiere hacer grandes cosas con cada uno de ustedes.
Este día constituye el principio de una nueva etapa, de una nueva bendición que juntos emprenderemos con la ayuda del Señor.
Dios ha sido bueno, es bueno y seguirá siendo bueno¡¡¡
Erwin Fernando Alvarez Aguilar
Soldado.

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