Los dilemas del analista.

Permítanme utilizar el mito de la caverna de Platón como una base para poder explicarme; porque si entiendo bien, el mismo fue concebido por su autor para ilustrar la relación entre el hombre, las ideas y la realidad.

Dicha alegoría retrata a un grupo de hombres que fueron atados con cadenas a un muro desde su nacimiento, la entrada de la caverna y por lo tanto la luz a sus espaldas es tan distante que en el medio ha sido puesta una hoguera la cual proyecta sombras y figuras a la vista de los encadenados en el fondo de la caverna.

Entonces: si la luz es la realidad, la hoguera viene a ser una realidad a medias, incompleta y por lo tanto manipulable en tal sentido lo que ven los hombres y en este caso los analistas encadenados ven la proyección de una luz manipulada que no permite poner atención a la luz verdadera (realidad).

El analista encadenado.
¿Qué es lo que ven estos analistas? algunas verdades a medias quizás o mentiras basadas en verdades, al final es lo que alcanzan a entender desde la condición de encadenados y me refiero en este punto a las cadenas constituidas en prejuicios, incredulidad, cultura, etc.

Este analista generalmente no lo es, porque depende del punto de vista de terceros a quienes da todo el crédito por sus opiniones, recuérdese que el solo ve sombras y figuras por lo tanto es incapaz de identificar y comprender la naturaleza del problema bajo estudio, se conforma con la opinión del experto en quien confía y que para fines de nuestra explicación aviva la hoguera.

El analista que deja de estar de espaldas.
Este es el tipo de analista que denota actitudes de cambio, no se conforma y decide ponerse de pie y comenzar a buscar el origen de la luz (de las ideas) no se detiene ante lo que sus ojos ven y comienza a tener contacto con la realidad; se percata que existen razones para ver en el fondo de la caverna más que sombras.

Tiene una primera aproximación con las causas que provocan el problema (la hoguera), solo por haberse dado la vuelta y mientras él se muestra decidido el resto de encadenados lo criticaran y trataran de convencerlo de lo contrario; le dirán: siempre ha sido así…. el experto y gurú ha dicho esto, lo otro…… etc.

Su primer contacto con la hoguera o fuente de inspiración o información también lo puede atemorizar dado que es muy difícil para una persona abandonar la comodidad de lo que ha creído seguro; este momento: es el que separa a los que avanzan de los que vuelven atrás.

El analista que sale de la caverna.
Este es el tipo de persona que vence el miedo inicial y avanza, sale de la caverna de su zona de confort, de la pena o vergüenza que ha sentido de expresar sus propios puntos de vista, se ha dado cuenta que la caverna limitaba sus opciones, que la hoguera desviaba su atención y que su principal obstáculo después de vencerse a sí mismo era vencer el conformismo y el temor que abunda en el grupo.

Ahora puede comprender con mayor facilidad la naturaleza del problema y por lo tanto está en capacidad de proveer una mejor opinión o recomendación, porque ha dejado de ver las sombras y ahora ve el verdadero objeto de estudio y como consecuencia entiende la gama de posibilidades que puede incluir en sus respuestas.

También aprende algo más: la luz del día alumbra cosas buenas y cosas mala ¿cómo hará para lidiar con esa dicotomía? Pues tendrá que hacer uso de un conjunto de parámetros llamados Principios y Valores que le ayudaran a discernir al respecto.

El riesgo es latente, el analista se puede convertir en su propia hoguera y privar al resto de los beneficios alcanzados, cuidado que nunca te ocurra tal cosa; el verdadero reto estará en poder hacer de esto un beneficio para los procesos de toma de decisiones ¿Cómo comprenderán aquellos que están dentro de la caverna?

Reflexión final.
Las tres categorías de analistas son una sola en su evolución, todo dependerá muchas veces de la oportunidad y del valor sin embargo el dilema más grande para el futuro analista estará constituido por la siguiente alternativa: comunicar aunque no me comprendan o callar.

La respuesta a manera de recomendación cae dentro del campo del liderazgo, lo mejor que puede hacerse es ayudar a otros a ponerse de pie, a superar sus prejuicios y alentarlos a que caminen más allá de su propia caverna, la comprensión será cuestión de tiempo y paciencia.

Coronel Erwin Fernando Alvarez Aguilar
Maestro en Seguridad Nacional.



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