Sobre la Planificación y Gestión de Gobierno (II parte)
De la Política a la Estrategia

El papel fundamental de la política es definir el conjunto de objetivos que persigue la gestión gubernamental, además de otros insumos internos como las políticas de personal, educación, tecnología y cualquier otro lineamiento que facilite la gestión y fortalezca en este caso el servicio público profesional, quienes finalmente serán los que impulsen y materialicen la política.

Al respecto nos aclara el Profesor Luis F. Aguilar Villanueva que los políticos generalmente hacen el trabajo descrito al determinar objetivos, metas, líneas de acción, etc. pero que al hacerlo omiten el hecho que no todos en la sociedad son unánimes en cuanto a las decisiones y sus formas, a pesar de ser potenciales beneficiados; se desconoce lo que dicho profesor describe como el territorio social (Villanueva, 2006).

Llanuras, obstáculos, despeñaderos, opositores y emboscadas es una forma de ilustrar las diversas variables que afectan la ejecución presupuestaria y que por supuesto deben ser analizadas y ponderadas en la definición y diseño de los programas presupuestarios, de tal manera que no se trata de elaborar un documento de planificación de manera  técnica y bien redactado únicamente, se trata de hacer viable la gestión para alcanzar los objetivos previstos.

Revisemos algunos elementos: la dirección estratégica es la política en sí misma, la planeación estratégica está determinada por un modelo (gestión por resultados) y la gestión estratégica es un sistema que integra política, planeación y ejecución, para tal fin se debe iniciar con la determinación del problema o conjunto de ellos, recuerde que no todos los actores son unánimes con usted y las dificultades existen, esperan por usted ¡y quieren que fracase!

Eventualmente esta definición de problemas con su respectiva solución se convertirá en el marco conceptual del programa presupuestario, de forma que al pensar en problemas y sus posibles soluciones estaremos definiendo anticipadamente la estructura de una posible red programática, lamentablemente esto solo es el principio de una empresa que resultara ser compleja, difícil y muchas veces frustrante, pero al final se convertirá en la principal herramienta de gestión con la que se puede contar.

Iniciemos con el problema: cuando me diplome como Oficial de Estado Mayor aprendí que todo proceso de análisis, apreciación de la situación o estudio de estado mayor debe invariablemente iniciar, precisamente, con la definición del problema, porque la propuesta o solución debería ser capaz de controlar, manejar o desaparecer el problema identificado; por supuesto que los problemas planteados dentro de un ambiente de guerra para fines didácticos distan mucho de los problemas reales, incluso para la Defensa Nacional.



Veamos entonces como son vistos los problemas desde la perspectiva descrita en el texto Dilemas de una teoría general de planificación (Rittel, 1,993) básicamente se trata de una crítica a la metodología y a la perspectiva de análisis que en algunos casos insiste en interpretar las variables del fenómeno en base a metodologías cuyo enfoque ya no es útil para el día de hoy, tema que fue abordado por la ciencia económica desde finales de los años sesenta.

Cuando se percataron que la demanda de bienes y servicios estandarizados, en serie y al menor costo ya no era lo único requerido por las personas, las mejoras en el nivel de ingresos, educación, derechos del consumidor,  derechos civiles, etc. provocaron que la industria en general y las empresas modificaran su forma de pensar; era tiempo de introducir el pensamiento estratégico a la gestión empresarial.

Así sucedió con la gestión pública; eran otros los tiempos en los cuales era relativamente fácil definir los problemas y plantear soluciones porque las necesidades, circunstancias y la cultura en general lo permitían;  antes de que nos alcanzara el Fin del Poder  (Naím, 2,014) cuando hacer puentes, hidroeléctricas, urbanización, etc. requerían únicamente de la capacidad de previsión del gobierno, dependía de un sistema de gestión cuyo director ejercía la autoridad vertical y directa, mientras la sociedad vivía la posibilidad de acceder a pertenecer a una nueva clase media en crecimiento.

Hoy en día podemos ver algunas manifestaciones en Chile, en donde jóvenes pertenecientes a una clase media que antes no existía han visto como los programas que hicieron posible esa transformación no incluye soluciones de educación diferenciada para sus nuevas expectativas (Naim, 2,016); lo cual demuestra una vez más la dificultad que tienen los planificadores y los estrategas en general.

Volviendo al tema del problema, como base para la planeación Rittel y Webber lo definen como problemas retorcidos, rebeldes, mañosos o como diría el Profesor Salvador Raza son perversos lo cual no contienen una intencionalidad de señalarlos de manera peyorativa, más bien se refiere a su estructura, lógica y causalidad que definen el sentido vicioso de los fenómenos bajo estudio, los cuales funcionan a manera de círculos viciosos en relación directa o indirecta con otros problemas o círculos viciosos.

Que significa todo esto: que este tipo de problemas se inscriben dentro de sistemas abiertos a manera de redes interdependientes en donde las consecuencias de una red resulta en recursos para otra red; como por ejemplo las contra-indicaciones en la administración de medicamentos que por un lado alivian el malestar, mientras activan reacciones en órganos expuestos, generando un nuevo malestar; como sucede con algunos antibióticos que en el proceso de cura terminan eliminando la flora intestinal de los pacientes.

Pues hagan de caso que el organismo humano es el sistema abierto y que el sistema inmunológico, respiratorio, digestivo, nervioso, etc. son las redes interdependientes; así de complejo es la estructura del problema hoy en día, y si en medicina resulta vital descubrir la causa real del problema para poder aplicar la medicina correcta sin efectos secundarios, de la misma forma para los procesos de planificación estrategia; porque al igual que en la medicina existe muy poco margen para las equivocaciones.


Esto nos conduce a una de las recomendaciones más importantes; para poder comprender la naturaleza del problema se hace necesario conocer de antemano la posible solución porque en ella se encuentra muchas de las respuestas respecto a la naturaleza del problema y no se me ocurre otra herramienta para explicar este proceso que la llamada red de causalidad (Barreyro & Molinari Marotto, 2,013) misma que es utilizada en el mundo de la medicina.

Otro aspecto relevante en este tipo de problemas es que no se debe pensar en una solución final, primero porque la dinámica social y sus cambios son constantes y cada vez ocurren a mayor velocidad, como diría Moisés Naim porque “cada vez hay más movilidad, más información y más cambio de mentalidad, en un entorno gubernamental en donde cada día es más fácil acceder al poder, más difícil ejercerlo y más fácil perderlo”

Resulta más útil, pensar en resolver en lugar de solucionar (Rittel, 1,993) porque mientras la solución busca dar por terminado el problema, resolver implica reducir una situación a otra de menor importancia, determinar su resultado o simplemente decidirse a hacer algo, lo que en términos de resultados esperados es mucho más realista y alcanzable que la utopía de un resultado idealista que se enfrenta con la realidad de los escases de recursos.

Además debemos recordar que para reducir las fricciones en la gestión pública y poder transformar las propuestas en verdaderas políticas públicas se hace necesario la inclusión de los actores públicos, lo que nos conduce a las herramientas de gestión más allá de los métodos, nos referimos a las leyes y reglamentos que regulan los procesos de formulación presupuestaria, de compras y contrataciones y las relacionadas con la cuentadancia; que deben ser algo más que simples regulaciones, deben convertirse en verdaderos mecanismos de participación para toda la sociedad.

En este orden de ideas y tratando de completar la idea principal diremos que el éxito o fracaso de una gestión pública en cualquiera de las dependencias del Estado dependerá de la capacidad de adaptación, modernización y transformación de sus propios recursos de gestión, ahora bien respecto a la gestión gubernamental la misma representa un reto aun mayor porque se requiere identificar al actor capaz de llevar a cabo el análisis de causalidad que le permita al conductor político emitir diagnóstico, priorizar y recetar.

Nos referimos a las oficinas o secretarias de planificación estratégica, las que deben de superar el papel de asesoramiento y seguimiento para convertirse en el timón que le permita al gobernante dar una mejor dirección a su gestión; por supuesto que no se trata de convertirlas en una súper-secretaria, más bien en un tablero de trabajo en donde los distintos actores puedan potencializar sus resultados con otros y quizás así poder resolver en buena manera el conjunto de problemas identificados.


Erwin Fernando Alvarez Aguilar
Maestro en Seguridad Nacional
Y Experto en Planificación Estratégica

Bibliografía

Barreyro, J. P., & Molinari Marotto, C. (2,013). Implementación del Modelo de Red Causal en un texto narrativo en español. Revista de Psicología Vol. 9 Nº 17, 2013, 14.
Naím, M. (2,014). El Fin del Poder. Mexico D.F: Random House Mondadori, S.A de C.V.
Naim, M. (2,016). Repensar el Mundo. Mexico D.F: Penguin Random House Grup Editorial, S.A de C.V.
Rittel, H. W. (1,993). Dilemas de una Teoria General de Planeación. Mexico D.F: Miguel Ángel Porrúa.
Villanueva, L. F. (2006). Gobernanza y gestión pública. Mexico D.F: Fondo de Cultura Economica.



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