Los dilemas del analista III
La Espada de Damocles, es una anécdota de naturaleza moral, la cual describe la relación entre los que ejercen poder y los que quisieran sustituirlos; estos últimos son aquellos que observan superficialmente la vida de algunos funcionarios o empresarios y se enamoran de las comodidades y de aquellas cosas que, a su juicio, resultan todo lo que se puede ver de sus vidas.
La anécdota describe como el rey Dionisio que quiso darle una lección a Damocles, en el distante siglo IV antes de Cristo; permitiéndole que se sentara en su trono y disfrutara de las viandas y los excesos que el quisiera, cual fue su sorpresa al percatarse que sobre su cabeza pendía una espada la cual estaba sostenida por un fino pelo de caballo.
Por su puesto que la primera reacción fue, devolverle su puesto al rey, luego de comprender que la posición y responsabilidad conlleva riesgos y peligros incluso de muerte, en fin, no estaba dispuesto a pagar el precio.
En esta oportunidad nos referimos a los estadistas responsables, para sustituir la figura del rey Dionisio y al analista estratégico para reemplazar a Damocles, por tal motivo nuestra reflexión será breve.
Cuando pensamos en las funciones o responsabilidades de un analista, pensamos en un conjunto de razones que ayudan al proceso de toma de decisiones, sabiendo de antemano que el que decide es quien asume la responsabilidad por la acción tomada y que su trabajo consistirá en proveerle el mejor consejo sobre la base de información que siempre tendrá un grado relativo de certeza.
Relativo a información disponible, al carácter y sentimientos de los involucrados, fluctuaciones financieras, etc. Mientras que el decisor deberá ser capaz de tomar sus decisiones conociendo este predicamento y es que eso lo convierte precisamente en eso que el es, el líder.
Volviendo al analista, poder ver entonces que serlo es una responsabilidad misma que debe llevarlo a considerar que durante el proceso de investigación y formulación le seria útil colocarse de manera virtual bajo la espada, en otras palabras, en los zapatos del funcionario o líder para el cual trabaja; bien lo decía Henry Kissinger al señalar que el analista la tiene mas fácil.
Porque si se equivoca, rectifica, ajusta y vuelve al análisis, porque el tiempo para el corre de manera mas benévola, mientras que para el tomador de decisiones o conductor estratégico la equivocación abarca responsabilidades mayores, incluso la propia muerte de los que dependen de su gestión en el caso de aspectos de seguridad y defensa nacional.
La espada de Damocles, debe ser por lo tanto, un recordatorio de las consecuencias que pueden acarrear nuestras decisiones y nuestros consejos.
Erwin Fernando Álvarez Aguilar
Maestro en Seguridad Nacional.
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